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ASIMILACIÓN...................3
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Es muy significativo, por otra parte, que las poblaciones donde predomina aun lo que se presume es el estado original, primitivo y bárbaro de la humanidad, no confirman en absoluto la hipótesis evolucionista. Se trata de linajes que, en lugar de evolucionar, tienden a extinguirse, lo que prueba que son precisamente residuos degenerados de ciclos cuyas posibilidades vitales están agotadas, o bien de elementos heterogéneos, de linajes retrasados respecto a la corriente central de la humanidad. Esto es cierto para el hombre de Neanderthal, cuya extrema brutalidad morfológica parece emparentarlo con el "hombre mono" y que desapareció misteriosamente en cierta época. Las razas que han aparecido tras él - el hombre de Aurignac y sobre todo el hombre de Cro-Magnon - cuyo tipo es hasta tal punto superior que se puede ya reconocer en él el origen de muchas razas humanas actuales, no pueden ser considerados como una "forma evolutiva" del hombre de Neanderthal. Otro tanto ocurre con la raza de Grimaldi, igualmente extinguida. En cuanto a los pueblos "salvajes" aun existentes: no evolucionan, también se extinguen; cuando se "civilizan" no se trata de una "evolución", sino casi siempre de una brusca mutación que afecta a sus posibilidades vitales. En realidad, la posibilidad de evolucionar o de decaer no puede superar ciertos límites. Algunas especies guardan sus características incluso en condiciones relativamente diferentes de las que les son naturales. En casos semejantes, otras, por el contrario, se extinguen, o bien se producen mezclas con otros elementos, que no implican, en el fondo, ni asimilación, ni verdadera evolución sino que entrañan más bien algo comparable a los procesos contemplados por las leyes de Mendel sobre al herencia: el elemento primitivo, desaparecido en tanto que unidad autónoma, se mantiene en tanto que herencia latente separada, capaz de reproducirse esporádicamente, pero siempre con un carácter de heterogeneidad en relación al tipo superior.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 1 |
En lo que concierne a China, nos contentaremos con recordar un hecho bastante significativo: el ritual conserva las huellas de una antigua transmisión dinástica por línea femenina, a la cual se opone ciertamente el espíritu de la concepción cosmocrática ulterior, según la cual el Emperador encarna indiscutiblemente la función solar del macho y del "polo" frente al conjunto de fuerzas no solo del demos sino también del mundo, al igual que encarna el espíritu del derecho paterno de la China histórica que fue uno de los más rigurosos. Los vestigios recientemente descubiertos (Smith) de una civilización de un tipo cercano a la maya, con caracteres de escritura lineales, - que sería un estrato subterráneo insospechado, más arcaico aun que la tan antigua civilización china misma - pueden igualmente hacer pensar en una fase demetríaco-atlante, que por vías hoy imposibles de precisar, sucedió a un ciclo solar que no siempre pudo hacer desaparecer todas las huellas de la primera. En efecto, encontramos ecos de algunas concepciones metafísicas que delatan influencias residuales de la idea ginecocrática arcaica: asimilación del "Cielo" a una mujer o a una madre, generadora primordial de toda vida; frecuente afirmación de una primacía de la izquierda sobre la derecha y oposición entre las nociones lunar y solar del calendario; enfin, el carácter telúrico del culto popular de los demonios, el ritual chamánico con sus formas desordenadas y frenéticas, el ejercicio de una magia que fue, en el origen, la prerrogativa exclusiva de las mujeres, en oposición con la severidad tan desprovista de misticismo y casi olímpica de la religión oficial china, patricia e imperial.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 8 |
El desarrollo que desembocó en este régimen derivó de la asimilación de la idea de rey con la de jefe. El rey va ahora a encarnar la unidad del grupo incluso en tiempos de paz. Esto fue posible por el reforzamiento y la extensión del principio guerrero de la fidelidad a los tiempos de paz. En torno al rey se formó una cohorte de fieles (los huskarlar nórdicos, los gasindii, longobardos, los gardingis y los palatinos góticos, los antrustiones o convivae regis francos, etc.) hombres libres, que consideraban que el hecho de servir a su señor y defender su honor y su derecho, como un privilegio y como una manera de acceder a un modo de ser más elevado que aquel que les dejaba, en el fondo, el principio y fin de si mismos. La constitución feudal se realiza gracias a la aplicación progresiva de este principio, aparecido originalmente entre la realeza franca, a los diferentes elementos de la comunidad.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 11 |
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ASIMILADA.....................3
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Según las tradiciones greco-romanas, Thule se habría encontrado en el mar que lleva precisamente el nombre del dios de la edad de oro, Mare Cronium, y que corresponde a la parte septentrional del Atlántico. En esta misma región las tradiciones más tardías situaron las islas que, sobre el plano del simbolismo y de la suprahistoria, se convirtieron en Islas Afortunadas, islas de los Inmortales, o isla Perdida, que, tal como la describía Honorius Augustodumensis en el siglo XII, "se oculta a la vista de los hombres, siendo descubierta solo casualmente, pero se oculta cuando se la busca". Thule se confunde pues con el país legendario de los hiperbóreos, situado en el extremo norte, de donde los linajes aqueos originarios llevaron el Apolo délfico, pero también con la isla Ogigia, "ombligo del mar", que se encuentra lejos, sobre el ancho océano y que Plutarco sitúa en efecto en el norte de la (Gran) Bretaña, cerca del lugar ártico donde permanece aún, sumido en el letargo, Cronos, el rey de la edad de oro, allí el sol no desaparece más que una hora por día durante todo un mes y donde las tinieblas, durante esta única hora no son muy espesas, sino que recuerdan a un crepúsculo, exactamente como en el ártico. La noción confusa de la noche clara del norte contribuyó por otra parte a hacer concebir la tierra de los hiperbóreos como un lugar de luz sin fin desprovisto de tinieblas. Esta representación y este recuerdo fueron tan vivos, que subsistió un eco hasta en la romanidad tardía. La tierra primordial fue asimilada a la Gran Bretaña y se dice que Constancio Cloro se adelantó hasta allí con sus legiones, no tanto en busca de laureles de gloria militar, como para alcanzar la tierra "más próxima al cielo y más sagrada", para poder contemplar al padre de los dioses - es decir, a Cronos - y gozar de un "día casi sin noche", es decir para anticipar así la posesión de la luz eterna propia de las apoteosis imperiales. E incluso cuando la edad de oro se proyectó en el futuro como la esperanza de un nuevo saeculum, las reapariciones del símbolo nórdico no faltaron. Es el norte - ab extremis finibus plagae septentrionalis - que deberá alcanzar, por ejemplo, según Lactancio, el Príncipe poderoso que restablecerá la justicia tras la caída de Roma. Es en el norte donde "renacerá" el héroe tibetano, el místico e invencible Guesar, para restablecer un reino de justicia y exterminar a los usurpadores. Es en Shamballa, ciudad sagrada del norte, donde nacerá el Kalki-avatara, aquel que pondrá fin a la "edad sombría". Es el Apolo hiperbóreo, según Virgilio, quien inaugurará una nueva edad de oro y de los héroes bajo el signo de Roma. Y los ejemplos podrían multiplicarse.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 3 |
Ya hemos visto que a semejanza de Teseo, Belerofonte y Aquiles, Hércules combate contra las amazonas simbólicas hasta su exterminio. Si el Hércules lidio conoce una caida afrodítica con Omphalo, el Hércules dórico merece siempre el título de miaogynos o "enemigo de la mujer". Desde su nacimiento, la diosa de la tierra, Hera, le es hostil; viniendo al mundo, estrangula a dos serpientes que Hera había enviado para suprimirlo. Se ve obligado continuamente a combatir a Hera, sin ser jamás vencido. Consigue incluso herir y poseer en la inmortalidad olímpica, a su hija única Hebe, la "eterna juventud". Si se considera a otras figuras del ciclo en cuestión, tanto en Occidente como en Oriente, se encontrará siempre, en una cierta medida, estos mismos temas fundamentales. Es así como Hera (significativamente ayudada por Ares, el dios violento de la guerra) intenta impedir el nacimiento de Apolo, enviando a la serpiente Python para perseguirlo. Apolo debe combatir a Tatius, hijo de la misma diosa que le protege, pero, en la lucha, ella misma resulta herida por el héroe hiperbóreo, al igual que Afrodita es herida por Ajax. Por incierto que sea el resultado final de la empresa del héroe caldeo Gilgamesh a la búsqueda del árbol de la inmortalidad, todo su historia no es más que el relato de la lucha que mantiene contra la diosa Isthar - que corresponde al tipo afrodítico de la Madre de la vida - cuyo amor rechaza reprochándole crudamente la suerte que conocieron sus otros amantes; y mata al animal demoníaco, el ureus o toro, que la diosa había lanzado contra él. Indra, prototipo celeste del héroe, en un gesto considerado como "heroico y viril", golpea con su rayo a la mujer celeste amazónica Usha, aun siendo el señor de esta "mujer" que como shakti tiene también el sentido de "potencia". Cuando Parsifal provoca con su partida la muerte de su madre, opuesta a su vocación heroica, y se convierte también en "Caballero celeste", o cuando el héroe persa Rostam, según el Shamani, debe descubrir la trampa del dragón que se le presenta bajo la apariencia de una mujer seductora, antes de poder liberar un rey que, gracias a Rostam, recupera la vista e intenta escalar el cielo por medio del "águila", siempre se repite el mismo tema. La trampa seductora de una mujer que, por medios afrodíticos o encantamientos, intenta desviar de una empresa simbólica a un héroe concebido como destructor de titanes, de seres monstruosos o de guerreros en revuelta, o como afirmador de un derecho superior, es un tema tan frecuente y popular, que es inútil multiplicar aquí los ejemplos. Lo cierto es que en las sagas y leyendas de este tipo, únicamente sobre el plano más inferior, la trampa de la mujer puede ser asimilada a la de la carne. Si bien es cierto que "si la mujer aporta la muerte, el hombre la domina a través del espíritu" pasando de la virilidad fálica a la virilidad espiritual, es preciso añadir que en realidad, la trampa tendida por la mujer o por la diosa expresa también, esotéricamente, la trampa de una forma de espiritualidad que desviriliza y tiende a sincopar, o a desviar, el impulso hacia lo verdaderamente sobrenatural.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 7 |
Distinguir la caida que se produce a lo largo de caminos de oro (época de los mercaderes) de la que se produce a lo largo de los caminos del trabajo (época de los esclavos) no es fácil, pues ambas están unidas por relaciones de interdependencia. En efecto, al igual que en nuestros días no se encuentra repugnante, absurdo y contranatura considerar el trabajo como un deber universal, tampoco se encuentra repugnante, sino por el contrario completamente natural, ser pagado. Pero el dinero, que no quema ninguna mano, ha creado el lazo invisible de un esclavo, lazo mucho más duro y abyecto que el que justificaba y mantenía en la antigüedad, al menos la alta estatura de los Señores y de los Conquistadores. Toda forma de acción tendiente a devenir una forma de trabajo, se asocia siempre a una recompensa y mientras que en las sociedades modernas la acción, asimilada al trabajo, se mide por su rendimiento y el hombre tiene su éxito práctico y sus beneficios, mientras que Calvino ha servido, como ha dicho, de mediador, para que el lucro y la riqueza se rodeen casi de la aureola mística de una elección divina atestiguada, el espectro del hambre y del paro pesa sobre los nuevos esclavos como una amenaza más terrible aun que la del látigo de la antigüedad.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 14 |
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ASIRIA........................3
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Si de Egipto se pasa a Caldea y a Asiria, se encuentra, bajo una forma distinta, y ya en una época lejana, el tema de las civilizaciones del Sur, con sus materializaciones y sus alteraciones. En el substrato más antiguo de estos pueblos, constituido por el elemento sumerio, aparece ya el tema característico de una madre celeste primordial situada por encima de las diversas divinidades manifestadas, y también de un "hijo" engendrado sin padre. Este hijo tiene tanto los rasgos de un héroe, como de un "dios", pero, sobre todo, está sometido a la ley de la muerte y la resurrección. En la cultura hitita tardía, la diosa domina al dios, termina por absorber los atributos del mismo dios de la guerra y se presenta como una diosa amazónica; al lado de sacerdotes eunucos, se encuentran sacerdotisas armadas de la Gran Diosa. En Caldea, no se encuentra prácticamente ninguna huella de la idea de realeza divina: abstracción hecha de cierta influencia ejercida por la tradición egipcia, los reyes caldeos, incluso cuando revistieron un carácter sacerdotal, no se consideraron más que como "vicarios" - patesi - de la divinidad, pastores elegidos para gobernar el rebaño humano, pero no como seres de una naturaleza divina. Se daba, sobre todo, el título de rey a la divinidad de la ciudad que, en esta civilización, era llamado "mi Señor" o "mi dueña". El rey humano recibía del dios la ciudad como feudo, y era hecho príncipe, en tanto que su representante. Su título de "en" es sobre todo sacerdotal: es el sacerdote, el pastor, en el sentido de vicario. La casta sacerdotal aparece como una casta distinta y, en el fondo, es ella quien prepondera. Característica es la humillación anual del rey en Babel cuando depone ante el dios las enseñas regias, se viste de esclavo, implora confesando sus "pecados" y es azotado por el sacerdote representante de la divinidad, hasta las lágrimas. Los reyes babilonios aparecen frecuentemente "hechos" por la "Madre" - Isthar-Mami - en el Codice de Hammurabi este rey recibe precisamente de la diosa su corona y su cetro y a ella el rey Asurbanipal le dice: "De tí imploro el don de la vida". La fórmula "Reina omnipotente, protectora misericordiosa, fuera de tí, no hay refugio" aparece como una confesión típica del alma babilonia, en razón del pathos del que rodea ya a lo sagrado.
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 8 |
En cuanto a la civilización asiria, ulteriormente nacida del mismo estrato, aparece sobre todo marcada por las características de los ciclos titánicos y afrodíticos. Al mismo tiempo que surgen razas y divinidades viriles de tipo violento, brutalmente sensual, cruel y belicoso, se afirma una espiritualidad que culmina en representaciones afrodíticas del tipo de las Grandes Madres, a las cuales los primeros terminan por subordinarse. El intento de Gilgamesh de aparecer como el héroe solar que desprecia a la Diosa y se esfuerza en conquistar solo el árbol de la vida, fracasa: el don de la "eterna juventud" que había conseguido obtener alcanzando - gracias por otra parte a la intervención de una mujer, la "Virgen de los Mares"- la tierra simbólica donde reina el héroe superviviente de la humanidad divina pre-diluviana, Utnapishtim-Atrachasis el Lejano, y que quería llamar a los hombres "para que prueben la vida inmortal", ese don le es de nuevo robado por una serpiente. Y esto podría ser elevado, quizás, a símbolo de la incapacidad de una raza guerrera materializada por alcanzar el plano trascendente en el que habría podido transformarse en una raza de "héroes", capaz de acoger y conservar realmente el "don de la vida" y de recuperar la tradición primordial. Por otra parte, igual que la noción asirio-caldea del tiempo es lunar, en oposición a la noción solar egipcia, así en tales civilizaciones aparecen huellas de ginecocracia de tipo afrodítico. A título de ejemplo particularmente característico se puede citar al afeminado Sardanapalo y a Semíramis, la cual, casi por reflejo de las relaciones propias a la pareja divina formada por Isthar y Ninip-Ador, fue la soberana efectiva del reino de Nino. También sobre el plano de las costumbres parece que en tales razas, inicialmente la mujer hubiera tenido un papel preponderante; si el hombre tomó ulteriormente la delantera, hay que ver en ello, analógicamente, el signo de un movimiento más amplio, pero con el sentido de una involución ulterior más que de una resurrección. El reemplazo de los caldeos por los asirios corresponde en efecto, en diversos aspectos, al tránsito de un estado demétrico a un estado "titánico", tránsito particularmente aparente en la forma en que la ferocidad asiria sucedió a la sacerdotalidad astrológico-lunar caldea. Es muy significativo que la leyenda establezca una relación entre Nemrod, - al cual se atribuye la fundación de Nínive y del Imperio asirio - y los Nephelin y otros tipos de "gigantes" pre-diluvianos, que, por su violencia, habrían terminado por "corromper las vías de la carne sobre la tierra".
| REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO 8 |
En cuanto a la civilización asiria, ulteriormente nacida del mismo estrato, aparece sobre todo marcada por las características de los ciclos titánicos y afrodíticos. Al mismo tiempo que surgen razas y divinidades viriles de tipo violento, brutalmente sensual, cruel y belicoso, se afirma una espiritualidad que culmina en representaciones afrodíticas del tipo de las Grandes Madres, a las cuales los primeros terminan por subordinarse. El intento de Gilgamesh de aparecer como el héroe solar que desprecia a la Diosa y se esfuerza en conquistar solo el árbol de la vida, fracasa: el don de la "eterna juventud" que había conseguido obtener alcanzando - gracias por otra parte a la intervención de una mujer, la "Virgen de los Mares"- la tierra simbólica donde reina el héroe superviviente de la humanidad divina pre-diluviana, Utnapishtim-Atrachasis el Lejano, y que quería llamar a los hombres "para que prueben la vida inmortal", ese don le es de nuevo robado por una serpiente. Y esto podría ser elevado, quizás, a símbolo de la incapacidad de una raza guerrera materializada por alcanzar el plano trascendente en el que habría podido transformarse en una raza de "héroes", capaz de acoger y conservar realmente el "don de la vida" y de recuperar la tradición primordial. Por otra parte, igual que la noción asirio-caldea del tiempo es lunar, en oposición a la noción solar egipcia, así en tales civilizaciones aparecen huellas de ginecocracia de tipo afrodítico. A título de ejemplo particularmente característico se puede citar al afeminado Sardanapalo y a Semíramis, la cual, casi por reflejo de las relaciones propias a la pareja divina formada por Isthar y Ninip-Ador, fue la soberana efectiva del reino de Nino. También sobre el plano de las costumbres parece que en tales razas, inicialmente la mujer hubiera tenido un papel preponderante; si el hombre tomó ulteriormente la delantera, hay que ver en ello, analógicamente, el signo de un movimiento más amplio, pero con el sentido de una involución ulterior más que de una resurrección. El reemplazo de los caldeos por los asirios corresponde en efecto, en diversos aspectos, al tránsito de un estado demétrico a un estado "titánico", tránsito particularmente aparente en la forma en que la ferocidad asiria sucedió a la sacerdotalidad astrológico-lunar caldea. Es muy significativo que la leyenda establezca una relación entre Nemrod, - al cual se atribuye la fundación de Nínive y del Imperio asirio - y los Nephelin y otros tipos de "gigantes" pre-diluvianos, que, por su violencia, habrían terminado por "corromper las vías de la carne sobre la tierra".
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